Lagunas de Zempoala, Mexico

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domingo, 1 de octubre de 2017

Líderes de la Paz



El mes de octubre nos habla de compasión  y de paz a través de la vida y obra de cuatro personalidades que dejaron un legado amoroso luego de su paso por la tierra. 

Gandhi, San Francisco de Asís, Martin Luther King y Madre Teresa de  Calcuta: India, Italia, Estados Unidos y Albania. Tres continentes con una  antorcha para la humanidad que nunca se apagará.
Pero,  ¿Qué tuvieron en común estas personalidades? ¿Qué los hizo ser recordados como grandes almas?. Repasemos brevemente la vida y obra de cada uno:

El 2 de octubre fue sido nombrado Día Internacional de la no Violencia, por conmemorarse el nacimiento  (1869) de Mohandas Karamchand Gandhi, mejor conocido como Mahatma Gandhi, título que le diera el famoso poeta y filósofo oriundo de Calcuta, Rabindratath Tagore.  Gandhi desde muy joven  tomó el rumbo de no hacer daño a ningún ser viviente, y procurar una vida pura basada principalmente en el respeto hacia los demás. Ha sido llamado el apóstol de la no violencia ya que ejerció  un activismo pacífico por  más de 30 años para lograr la justicia para su gente en distintas áreas. Hombre de costumbres muy modestas, demostró que en humildad y compasión una persona se puede convertir en gigante.

El 4 de octubre es conocido como Día Internacional de Los Animales, en homenaje a San Francisco de Asís, quien muere un 03 de octubre de 1226.  Fue nombrado Patrono de los Animales y Ecologistas, por su compasión hacia sus “hermanos menores” como llamaba a los animales. Nacido en una familia  italiana con bienes de fortuna, hizo como Gandhi, votos de pobreza y vivió en forma modesta y humilde sirviendo cada día a sus semejantes con amorosidad y justicia.

El 16 de octubre de 1964, se entrega a Martin Luther King, el premio Nóbel de la Paz. Su propósito de vida fue reivindicar los derechos civiles de la raza negra en Estados Unidos. La inspiración para su revolución pacífica la obtuvo de Gandhi. Promovió la justicia, igualdad y dignidad para la raza oprimida a través de la paz. Sus grandes pilares fueron por un lado, el legado de paz de Mahatma Gandhi y por otro,  sus propias convicciones religiosas  ya que era pastor baptista. 

El  17 de octubre de 1979, se otorga el premio Nóbel de la Paz a Agnes Gonxha Bojaxhiu, conocida como Madre Teresa de Calcuta, mujer que destacó por su generosidad, abnegación y entrega a los “más pobres de los pobres”. Su obra es ampliamente conocida. Desde muy niña sintió la vocación religiosa, la cual asumió formalmente desde los 12 años.  A los 18 ya se encontraba prestando servicio social en la India. El pilar de su accionar en la vida, fue su religión y querer llevar el mensaje divino de amor, misericordia y compasión a los más necesitados.

Todos estos personajes reconocidos a nivel mundial como seres excepcionales, tuvieron algunas cosas en común independientemente de su motivación pues  el fin era uno solo: lograr la justicia a través de la paz. Y eso solo podía ser percibido colocándose en el lugar del afligido, poniéndose de su lado, sintiendo su dolor.
Por ello afirmamos que el factor común en la vida de estos hombres insignes, fue el amor, el desprendimiento del ego, el corazón lleno de compasión pero sobre todo, el deseo y la inspiración para hacer el cambio. Todos demostraron que la  violencia y la intolerancia no son necesarias para ganar una causa.
Por todo esto, en este importante mes donde se conmemora la vida de estos hombres, nos fortalecemos en ellos para llevar nuestro mensaje de paz a través del proyecto ecovegano que está basado en los mismos principios que rigieron sus vidas.




jueves, 16 de marzo de 2017

La Tolerancia: Un camino hacia la Paz



“Puesto que yo soy imperfecto y necesito la tolerancia y la bondad de los demás, también he de tolerar los defectos del mundo hasta que pueda encontrar el secreto que me permita ponerles remedio.” Mahatma Gandhi

Cuando hablamos de tolerancia, estamos implícitamente hablando de respeto y aceptación a las diferencias con nosotros mismos, bien sea en el ámbito de opinión, religión, raza, cultura, política, género, alimentación,  entre mil otras formas en que los seres humanos nos diferenciamos unos de otros.

La tolerancia es, pues, el respeto y consideración hacia la diferencia, como una aceptación al pluralismo. Se le considera una virtud pues tiende a evitar los conflictos. En su forma más simple consiste en reconocer a los demás el derecho a que se respete su persona e identidad.

No se considera un fin, sino un medio. Mediante la tolerancia discernimos y podemos descartar la violencia. Sin tolerancia, no es posible la paz.

No podemos  verla como una palabra más del diccionario, o como la simple aceptación de los demás. Es mucho más complejo porque  implica la obligación de actuar bajo su bandera y debe practicarse, enseñarse y defenderse. Es imprescindible para la coexistencia pacífica en las sociedades, es un principio moral sustantivo, el rechazo a la violencia.  No somos realmente tolerantes si solo aceptamos las diferencias que nos atañen directamente sino cuando vemos a todos por el cristal de la pluralidad, participación y sobre todo  de los derechos de los seres vivos.

Bajo el nombre de tolerancia pueden ocultarse interpretaciones negativas. Cuando somos indiferentes o decidimos aceptar todo, podemos estar cayendo en un error porque la auténtica tolerancia no es indiferencia, apatía o indolencia,  ni implica hacer a un lado las propias convicciones y valores, ya que en su sentido positivo, se fundamenta en el respeto y reconocimiento del otro ser en su propia dignidad.

De allí que la tolerancia abarca absolutamente todo, no solamente nuestra visión o convivencia con otros seres humanos, sino que también aplica a los animales y el medio ambiente. La defensa de los animales y del medio ambiente se basa en un principio de ética,  tolerancia y respeto hacia la vida en su amplio sentido, promoviendo de esta forma el camino hacia la paz.